La Primera Imprenta China
La impresión en su forma más primitiva, se hacía con bloques de madera, en los que se tallaban a mano tanto los textos como las ilustraciones. El primer libro que se imprimió fue el Sutra de Diamante, estampado por Wang Chieh el 11 de mayo del año 868, en China.
Hay motivos para creer que la Emperatriz del japón dispuso en el año 770 de nuestra era, que se sacase un millón de estampaciones de un bloque tallado de madera. El texto era una cita de las escrituras budistas.
Los bloques de madera se tallaban a mano, en relieve e invertidos, se les “entintaba” con pintura de agua, y se colocaba el papel encima del bloque. Un fuerte frotamiento trasladaba la tinta al papel o pergamino.
Los primeros tipos móviles o manuales los hizo en China, Phi Sheng, entre los años 1041 y 1049. Aunque los tipos móviles fueron, pues, inventados por chinos, su idioma no era adecuado para utilizarlos. No se sabe que el arte de la imprenta encontrase un camino desde China hasta el Occidente, ni si la impresión con bloques y tipos móviles fuese descubierta más tarde en Europa.
IMPRENTA DE GUTENBERG
En la Europa de antes de la imprenta de Gutenberg existía la xilografia , en castellano, imprimir con ayuda de una tabla de madera. Consistía en tallar la plancha, se impregnaba de tinta y se colocaba sobre el soporte, como ingeniero ya te imaginarás que el desgaste de la madera era más que considerable por lo que no se podían hacer demasiadas copias.
Basándose en esto, Gutenberg desarrolló los primeros “tipos móviles”, moldes inicialmente en madera que luego rellenó de plomo, de cada una de las letras del abecedario.
Una vez inventados los tipos, había que ponerlos en movimiento. Para ello adaptó las prensas utilizadas para exprimir el jugo de la uva. Se sujetaba el soporte con los tipos y se dejaba un hueco para mayúsculas y dibujos. Estos se realizarían posteriormente a través de la xilografía y haciendo los últimos retoques a mano.
Funcionamiento de la imprenta de Gutenberg era muy sencillo y mucho más en comparación con los grandes automatismos a los que estamos acostumbrados en pleno siglo XXI. Así que créeme cuando te digo que te parecerá más fácil que el mecanismo de un chupete.
Resumiéndolo muy brevemente, había que coger los tipos e insertarlos en railes línea tras línea para componer las distintas páginas. A continuación se impregnaba de tinta, se colocaba encima el papel y se presionaba el mismo sobre la plancha con ayuda de un torno. De este modo quedaba impresa la página.
PRENSAS PARA IMPRIMIR
Las primeras prensas de imprimir, como las del siglo XVI e incluso anteriores, eran de tornillo, pensadas para transmitir una cierta presión al elemento impresor o molde, que se colocaba hacia arriba sobre una superficie plana. El papel, por lo general humedecido, se presionaba contra los tipos con ayuda de la superficie móvil o platina. Las partes superiores de la imprenta frecuentemente iban sujetas al techo y una vez que el molde se había entintado, la platina se iba atornillando hacia abajo contra el mismo. La prensa iba equipada con raíles que permitían expulsar el molde, volviendo a su posición original, de modo que no fuera necesario levantar mucho la platina. Sin embargo, la operación resultaba lenta y trabajosa; estas prensas sólo producían unas 250 impresiones a la hora, y sólo imprimían una cara cada vez.
En el siglo XVII se añadieron muelles a la prensa para ayudar a levantar rápidamente la platina. Hacia 1800 hicieron su aparición las prensas de hierro, y por aquellas mismas fechas se sustituyeron los tornillos por palancas para hacer descender la platina. Las palancas eran bastante complicadas; primero tenían que hacer bajar la platina lo máximo posible, y al final tenían que conseguir el contacto aplicando una presión considerable. Aunque las mejores prensas manuales de la época sólo producían unas 300 impresiones a la hora, las prensas de hierro permitían utilizar moldes mucho más grandes que los de madera, por lo que de cada impresión se podía obtener un número mucho mayor de páginas. La impresión de libros utilizaba cuatro, ocho, dieciséis y más páginas por pliego.
IMPRESIÓN OFFSET
El sistema "Offset" se inició con base a las propiedades litográficas de la piedra calcárea y el rechazo entre las sustancias grasas y el agua. En el siglo XVIII, Luis Senefelder (1771-1834) descubrió que dibujando sobre piedra con un lápiz graso y humedeciendo la superficie de la piedra y después aplicando tinta grasa, ésta era repelida por el agua en las zonas de no imagen y se adhería en las áreas imagen cuya película de tinta era transferida a una hoja de papel al presionarla contra la superficie de la piedra. Así, se conseguía una imagen invertida. Años más tarde, se adoptó un sistema cilíndrico y se sustituyó la piedra litográfica por una plancha de zinc. Éste fue el primer material que se utilizó en este sistema de impresión, pero al no ser un metal hidrófilo -le cuesta mucho dejarse mojar por el agua en presencia de la tinta- ha dejado de utilizarse.
Los materiales utilizados en el presente para planchas de impresión offset son aluminio, polimetálicas y semimetálicas (de papel).
